Mostrando entradas con la etiqueta 6.FILOSOFÍA_SÓCRATES. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 6.FILOSOFÍA_SÓCRATES. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de abril de 2016

SÓCRATES: SÓLO SE QUE NO SÉ NADA

http://www.educa2.madrid.org/web/educamadrid/principal/files/bf6675ac-570b-4a7e-9356-9b7f7d1aa1a2/Imagen-38.JPG

¿Quién fue Sócrates?

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgkmTRdGtHuFpfMm9dMmi8RrUSwOQXl1T2X6m1wRGG7Yeiw3eVmpzbtLXUOAl9Fbkp7UF_22i7-izzePFopHa6IO8g8K3C_G9bNITSD6G5MEW0hws9AIDiwCJap4yKhcxW3tUYMmiQHonP3/s1600/mapa+conceptual+socrates.jpghttp://www.curriculumenlineamineduc.cl/605/articles-34070_recurso_jpg.jpg

LA CICUTA QUE TOMÓ SÓCRATES

Foto Ampliada SÓCRATES RECIBE LA CICUTA. El célebre cuadro de David reconstruye los últimos momentos del filósofo.


Cicuta: La muerte de Socrates (Historia de la... por raulespert

audio LA MUERTE DE SÓCRATES


En la primavera del año 399 a. C, se condenaba a morir envenenado por cicuta a uno de los personajes más ilustres de la Grecia Clásica. Acusado de haber corrompido a la juventud y de impiedad a los dioses de Atenas, Sócrates acato el injusto veredicto con la misma dignidad y coherencia con la vivió.

¿Por qué Sócrates fue condenado a muerte?

Acusación del tribunal de los Quinientos:
"Meleto, hijo de Meleto, del demo de Mithhos, contra Sócrates, hijo de Sofronisco, del demo alopecense. Se acusa a Sócrates por no honrar a los dioses que honra la ciudad y por introducir dioses extraños; y también por corromper a la juventud. Pena de Muerte."
http://www.artelista.com/ypimages/Huge/03/MWM02323.jpg 

Los verdaderos motivos

Es probable que las acusaciones del tribunal no fueran el verdadero motivo del juicio. Los acusadores, esperabn que Sócrates se exiliara voluntariamente antes del proceso pero ésto no fue así, y tampoco pidió conmutación de la pena. Condenado a beber cicuta rehusó a la huída que amigos y discípulos le habían preparado y pasó sus últimas horas discutiendo con ellos acerca de la inmortalidad del alma y las ventajas de morir.
La causa de la condena se relacionaba con asuntos políticos. Acaba de restaurarse la democracia en Atenas y la ciudad todavía sufría las secuelas de la guerra del Peloponeso (431-404), las luchas de la Oligarquía por conseguir el poder y el gobierno de los treinta tiranos (404-403). Socrates no simpatizaba excesivamente con la democracia y había sido maestro de Alcibíades y Critias, el más violento de los oligarcas.

En la primavera del año 399 a. C, se condenaba a morir envenenado por cicuta a uno de los personajes más ilustres de la Grecia Clásica. Acusado de haber corrompido a la juventud y de impiedad a los dioses de Atenas, Sócrates acato el injusto veredicto con la misma dignidad y coherencia con la vivió
Prisión de Sócrates en la colina de Filopapos en Atenas
Prisión de Sócrates en la colina de Filopapos en Atenas

De Sócrates se ha decía que tenía la nariz chata, los labios gruesos y unos ojos prominentes. Así, si asumimos que la cara es el reflejo del alma, en Sócrates, sus grotescos rasgos no podrían aludir sino a la originalidad de su pensamiento
La profesión de sus padres influiría de manera sutil pero palpable en el modo de afrontar la filosofía, permitiéndole trasladar a un plano racional aquello que sus padres realizaban en el plano material o más palpable. Su padre, un escultor capaz de liberar de un bloque informe de piedra, formas y figuras que aparecen ocultas ante nosotros; se casó con Fenáreta, una comadrona, cuya misión era asistir durante el parto. Del mismo modo, Sócrates ayudaría a sus discípulos a alumbrar nuevas ideas. Este método conocido como mayéutica fue la aportación más novedosa de su pensamiento.
Se le recuerda paseando por el ágora y la Acrópolis, acompañado de un séquito de aprendices y curiosos, a quienes sometía a constantes preguntas en aras de desarmar cualquier argumentación. Precisamente en eso consistía la mayéutica; en acompañar a sus interlocutores hasta la toma de conciencia de la propia ignorancia y posicionarlos en el camino del conocimiento, la verdadera virtud o excelencia de los hombres.
Muchos de estos que entonces le acompañaban, años más tarde le señalarían por atentar contra la democracia, en un cobarde intento por salvaguardar su propia persona. Ellos mismos se habían unido a la resistencia de Sócrates frente a determinadas leyes, pero ahora que habían ascendido al poder sabían del peligro de que suponía una mente crítica como la del filósofo en una democracia inestable. La dificultad de realizar acusaciones políticas sobre él sin que los propios acusadores se vieran implicados, les hizo optar por la presentación de cargos de carácter religioso y moral.
De este modo, Sócrates sería condenado a muerte esperando hasta la ejecución de la condena en una celda del monte Philopappous cercano a la Acrópolis. Una vez más, fiel a su conciencia y respetando la injusta decisión auspiciada por la democracia, descartó cualquier reducción de la pena y bebió de su copa con cicuta. Allí le acompañaban sus fieles seguidores, atónitos e impotentes ante la aceptación de la condena por parte del maestro.
La muerte de Sócrates supondrá el pistoletazo de salida para la sistematización del pensamiento filosófico en la Antigua Grecia así como la creación de las grandes escuelas griegas que darían comienzo con la academia de Platón hasta las reuniones de estoicos bajo la famosa columnata del ágora.
La humildad de su carácter impidió que transmitiera por escrito sus pensamientos. Será su discípulo Platón, quién escribirá en forma de diálogos las reflexiones de su maestro tratando de plasmar la fluidez del lenguaje oral frente al hieratismo de la escritura. Platón intentará mantenerse al margen de interpretaciones aunque a medida que avanzan sus escritos comenzarán a entremezclase las enseñanzas socráticas con sus propias ideas, haciendo difícil discernir la autoría de las reflexiones.

MUERTE DE SÓCRATES

La muerte de Sócrates, más allá de la cicuta

  • La condena del tribunal por oponerse a la tiranía de Critias le obligó a tomar un vaso de veneno que terminó con su vida rodeado de los suyos. Pero ¿sólo ingirió un tipo de ponzoña?


La muerte de Sócrates, más allá de la cicuta
La muerte del gran filósofo griego Sócrates (470-399 a.C.), maestro de Platón, sigue siendo hoy en parte un misterio. Nadie cuestiona que pereció envenenado, tras tomar una copa de cicuta. Su condena a muerte por un tribunal, acusado de corromper a la juventud, pese a que su más grave delito fuese oponer resistencia a la tiranía de Critias sobre Atenas, la ejecutó el reo de su propia mano.
Acompañado en el momento de su muerte por sus amigos y discípulos predilectos, con las dos señaladas ausencias de Platón, enfermo, y de Jenofonte, que viajaba por Asia Menor, su vida se apagó como una vela tras ingerir el mortal veneno con una pasmosa serenidad mientras disertaba sobre la inmortalidad del alma.
Sin miramientos
El fragmento final del diálogo platónico «Fedón» es ya de por sí elocuente: «Ya comprendo –dijo Sócrates–; pero, al menos, estará permitido, como es en realidad un deber, hacer oraciones a los dioses a fin de que bendigan nuestro viaje y lo hagan feliz. Esto es lo que les pido. ¡Así sea! Después de haber dicho esto, se llevó la copa a los labios y la bebió sin el menor gesto de dificultad ni repugnancia, apurándola. Hasta entonces casi todos habíamos tenido fuerzas para retener las lágrimas, pero al verle beber y después de que hubo bebido, ni pudimos ya dominarnos».
Es obvio que Platón compuso este diálogo respaldado por los testimonios de testigos presenciales, razón por la cual ninguno de los historiadores posteriores, desde Diógenes Laercio, hasta Tertuliano o San Juan Crisóstomo, dudaron de que el veneno administrado fuese la cicuta.
Traigo a colación ahora a mi amigo el doctor Roberto Pelta, gran experto en venenos, como el lector ya sabe. Nadie mejor que él ha explicado cómo la cicuta se empleó por primera vez en Egipto para ejecutar a los reos, e incluso en Etiopía, para provocar la muerte de algunos reyes. Tanto su variedad mayor o gran cicuta, como la de agua, eran y son plantas muy venenosas; en especial la raíz, la cual libera, si se corta, un zumo lechoso.
La muerte por cicuta es abominable. En una primera fase, provocada la excitación del sistema nervioso central, surgen temblores, parestesias, neuralgias, delirio, alucinaciones y hasta convulsiones. A continuación, se desarrolla una parálisis progresiva que alcanza los músculos respiratorios hasta producir asfixia en pocas horas, sin que el nivel de conciencia se deteriore lo más mínimo. Por increíble que parezca, el final es dulce y sereno.
Llama la atención, y es aquí donde surgen las grandes incertidumbres, que en la descripción legada por Platón a la posteridad no se especifiquen los violentos síntomas del envenenamiento por la cicuta. Además, al referirse a ella, el filósofo emplea el término «farmakon», que en griego significa lo mismo veneno que remedio. No en vano, como señala el doctor Pelta, los egipcios y griegos utilizaron cicuta pulverizada y mezclada con grasas animales para aplicarla en heridas e intervenciones quirúrgicas. Advirtamos que, en griego, siempre que alguien aludía a la cicuta escribía «koncion». Tal es el caso de Plutarco, al relatar la muerte de Focio; o de Hipócrates y Galeno. ¿Por qué entonces Platón usó la palabra «farmakon»? Surgieron así las primeras sospechas en el siglo XVIII, cuando la historia y la ciencia adquirieron un agudo sentido crítico, de que la muerte de Sócrates pudo provocarla un veneno compuesto por una mezcla de cicuta y opio.
http://www.remediocaseronatural.com/wp-content/uploads/2014/11/cicuta.jpg
Tesis modernas
El eminente médico y químico mallorquín Mateo Orfila (1787-1853) escribió a este propósito: «Los accidentes determinados por la acción de la cicuta están tan poco de acuerdo con lo que han hablado los antiguos, y sobre todo los griegos, que hoy se cree generalmente que sólo hay una simple analogía de nombre entre la cicuta actual del norte de Europa y la que los atenienses empleaban para la ejecución de los condenados a muerte». El doctor Pelta se abona hoy a esa tesis: «Probablemente en el caso de Sócrates se combinó la cicuta con opio, para que no fuera consciente de su situación hasta el final, puesto que la cicuta no afecta al cerebro», puntualiza.
Sócrates, según Platón, pereció así después de percibir en un primer momento pesadez en las piernas, acostándose a continuación para que el veneno surtiese el efecto esperado, mientras todos sus miembros se enfriaban y perdían sensibilidad en el umbral mismo de la muerte. El general griego Foción tomó la cicuta también sin inmutarse, mezclada en su caso con zumo de adormideras para que su final fuese más dulce. Cuestión de gustos.

SÓLO SÉ QUE NO SÉ NADA

Querefonte —narra Sócrates, Apol., 21— habiendo ido una vez a Delfos, tuvo la osadía de preguntar al oráculo si había alguien más sabio que yo. Y la Pitia le contestó: «Nadie». Al oir esto yo pensé: ¿Qué quiere decir el Dios?, ¿qué es lo que esconde en sus palabras?, pues tengo la certeza de no ser sabio, ni mucho menos. Entonces, ¿qué quiere decir cuando afirma que soy el más sabio entre los hombres? Y largo tiempo estuve pensando qué era lo que quería decir. Después me puse a indagar. Interpelé a uno de los que pasan por sabios y me dije: ahora voy a desmentir el vaticinio y a mostrar al oráculo que éste es más sabio que yo, aunque él haya dicho que yo lo soy. Pero, al examinarlo, he aquí lo que me ocurrió... Al conversar con él descubría que parecía sí sabio a muchos y sobre todo a sí mismo, pero que no lo era, e intenté demostrarle: «Tú crees ser sabio y no lo eres...» Al irme pensé: en verdad soy más sabio que él pues nadie entre nosotros sabe nada bello y bueno, pero él cree saber y no sabe; yo no sé, pero tampoco creo saber. Y por esta pequeñez parece que soy más sabio: porque no creo saber lo que no sé.
http://miguelgmacho.com/wp-content/uploads/2015/09/Socrates.png

EL JUICIO Y MUERTE DE SÓCRATES

https://griegoantiguo.files.wordpress.com/2009/04/historia-humanidad-4-pequeno.jpg
JUICIO Y MUERTE DE SÓCRATES
Con noble calma y valor, Sócrates recibió la copa de cicuta y ante los ojos de sus discípulos bebió el veneno que le causaría la muerte, dando cumplimiento a la sentencia dictada contra él por “corromper a la juventud e introducir divinidades extrañas” en la Atenas del año 400 antes de Cristo.
Para muchos, la muerte de Sócrates representa la obediencia fiel de un ciudadano a las leyes de su Pueblo, porque rechazó los reiterados ofrecimientos de sus discípulos para facilitar su huida de la prisión.
De la vida y del modo de ser y de pensar de Sócrates, su juicio y el desenlace que éste tuvo son los episodios más significativos. En general, puede decirse que Sócrates fue una víctima inocente de una Atenas crispada por más de veinte años de guerra continua, que se vio coronada por el régimen de terror impuesto por los Treinta tiranos entre el —404 y el —403 tras la victoria espartana.
Cuando la democracia se instaura de nuevo, Sócrates es visto como cómplice de Critias y Cármides, cabezas destacadas de ese grupo oligárquico. No era la primera vez que el nombre de Sócrates se asociaba al de los enemigos de la democracia: la defección de Alcibíades años antes era un importante precedente. No se juzgó a Sócrates por estas razones (lo mejor, sospechas), pues la amnistía política del —403 cerraba el paso a tal tipo de revanchas.
Sin embargo, el nuevo partido demócrata buscó el exilio de Sócrates. Diógenes Laercio recoge la acusación de que se le hizo objeto: «Melito, hijo de Melito, del distrito de Pita, acusa a Sácrates, hijo de Sofronisco, del distrito de Alopece, bajo juramento al siguiente efecto.
Sócrates es culpable de: 1) de no rendir culto a los dioses a quienes rinde culto el Estado, sino de introducir prácticas religiosas nuevas y poco conocidas; 2) y además, de corromper a los jóvenes. El acusador público pide la pena de muerte. » Pronto se vio que el plan de Sócrates no se encaminaba a la salvación de su vida. Pudo haber alegado desobediencia a los Treinta tiranos, habiendo estado en una ocasión al borde de la muerte, pero no lo hizo. Apenas si se refirió a la primera parte de la acusación, pues en Atenas había libertad de culto religioso, y rechazó enfáticamente la verdad de la segunda. Sin embargo, su relación con Alcibíades o con Critias había sido demasiado estrecha como para que el pueblo en general dejara de vincularlos. (Años antes, Alcibíades había sido parte destacada de un sacrilegio escandaloso habido en Eleusis.) Sócrates subrayó las diferencias que le separaban de los objetivos y de los beneficios económicos de la educación de los sofistas, y se declaró inocente.
Por un lado, adujo, la muerte era un digno final a una vida virtuosa como la suya. Por otro, cuenta Jenofonte, Sócrates veía en aquélla una salida a las miserias de la vejez. No rehuyó la pena capital. Solicitó para sí un puesto vitalicio en el Pritaneo (o Comité del Senado) como reconocimiento a su labor educativa y a su civismo, y sólo aceptó pagar una multa. Los jueces, que habían de elegir entre la sanción del acusador público y la propuesta por Sócrates, se vieron con las manos atadas y le condenaron a muerte. Sócrates pudo haber eludido fácilmente tal desenlace, pero optó por no arrojar sobre sí la menor sombra de sospecha acerca de su conducta y de su lealtad a las leyes de Atenas.
Los sicofantes cumplían, ciertamente, una función social en la sociedad griega, aunque la moderna institución de la fiscalía los haya tornado seres despreciables en ciertas circunstancias. Fueron sicofantes los que acusaron a Sócrates de no creer en los dioses del Olimpo, incriminación que lo llevó a ser condenado a muerte mediante la ingestión de cicuta, el veneno extraído de la planta del mismo nombre.
Ya en prisión, Sócrates rechazó un ofrecimiento de fuga que le fue hecho por sus amigos, y dio muestras de un magnífico buen humor, reconfortando incluso a aquellos que lloraban su suerte. Llegado el momento, se despidió de su familia —el más pequeño de sus hijos sólo tenía unos meses de edad— y de sus amigos y seguidores, preparó su cuerpo para el funeral y apuró el contenido de la copa de cicuta.

lunes, 18 de abril de 2016

SÓCRATES Y LOS TRES FILTROS


viernes, 15 de abril de 2016

SÓCRATES

Sócrates de Atenas (en griego Σωκράτης, Sōkrátēs; 470 — 399 a. C.) fue un filósofo clásico ateniense considerado como uno de los más grandes, tanto de la filosofía occidental como de la universal. Fue maestro de Platón, quien tuvo a Aristóteles como discípulo, siendo estos tres los representantes fundamentales de la filosofía de la Antigua Grecia.

Biografía

Nació en la Antigua Atenas, donde vivió durante los dos últimos tercios del siglo V a. C., la época más espléndida en la historia de su ciudad natal, y de toda la antigua Grecia. Fue hijo de Sofronisco —motivo por el que en su juventud lo llamaban Σωκράτης Σωφρονίσκου (Sōkrátēs Sōfronískou, ‘Sócrates hijo de Sofronisco’)—, de profesión cantero, y de Fainarate, comadrona, emparentados con Arístides el Justo.
Según Plutarco, cuando Sócrates nació su padre recibió del oráculo el consejo de dejar crecer a su hijo a su aire, sin oponerse a su voluntad ni reprimirle sus impulsos. No obstante, ni Jenofonte ni Platón mencionan esta intervención del oráculo, lo que hace pensar que pueda ser una tradición popular muy posterior.
Desde muy joven, llamó la atención de los que lo rodeaban por la agudeza de sus razonamientos y su facilidad de palabra, además de la fina ironía con la que salpicaba sus tertulias con los ciudadanos jóvenes aristocráticos de Atenas, a quienes les preguntaba sobre su confianza en opiniones populares, aunque muy a menudo él no les ofrecía ninguna enseñanza. Tuvo por maestro al filósofo Arquelao quien lo introdujo en las reflexiones sobre la física y la moral.
Se casó con Xantipa (o Jantipa), que era de familia noble. Según una tradición antigua, trataba muy mal al filósofo, aunque en realidad Platón muestra, al narrar la muerte de Sócrates en el Fedón, una relación normal e incluso buena entre los dos.
Su inconformismo lo impulsó a oponerse a la ignorancia popular y al conocimiento de los que se decían sabios, aunque él mismo no se consideraba un sabio, aun cuando uno de sus mejores amigos, Querefonte, le preguntó al oráculo de Delfos si había alguien más sabio que Sócrates, y la Pitonisa le contestó que no había ningún griego más sabio que él (Apología 21a). Al escuchar lo sucedido, Sócrates dudó del oráculo, y comenzó a buscar alguien más sabio que él entre los personajes más renombrados de su época, pero se dio cuenta de que en realidad creían saber más de lo que realmente sabían. Filósofos, poetas y artistas, todos creían tener una gran sabiduría, en cambio, Sócrates era consciente tanto de la ignorancia que le rodeaba como de la suya propia.
Esto lo llevó a tratar de hacer pensar a la gente y hacerles ver el conocimiento real que tenían sobre las cosas. Asumiendo una postura de ignorancia, interrogaba a la gente para luego poner en evidencia la incongruencia de sus afirmaciones; a esto se le denominó «ironía socrática», la cual queda expresada con su célebre frase «Sólo sé que no sé nada» (Ἓν οἶδα ὅτι οὐδὲν οἶδα, hèn oîda hóti oudèn oîda). Su más grande mérito fue crear la mayéutica, método inductivo que le permitía llevar a sus alumnos a la resolución de los problemas que se planteaban por medio de hábiles preguntas cuya lógica iluminaba el entendimiento. Según pensaba, el conocimiento y el autodominio habrían de permitir restaurar la relación entre el ser humano y la naturaleza.
La sabiduría de Sócrates no consiste en la simple acumulación de conocimientos, sino en revisar los conocimientos que se tienen y a partir de ahí construir conocimientos más sólidos.
Esto le convierte en una de las figuras más extraordinarias y decisivas de toda la historia; representa la reacción contra el relativismo y subjetivismo sofista, y es un singular ejemplo de unidad entre teoría y conducta, entre pensamiento y acción. A la vez, fue capaz de llevar tal unidad al plano del conocimiento, al sostener que la virtud es conocimiento y el vicio ignorancia.
El poder de su oratoria y su facultad de expresión pública eran su fuerte para conseguir la atención de las personas.
Sócrates no escribió ninguna obra porque creía que cada uno debía desarrollar sus propias ideas. Conocemos en parte sus ideas desde los testimonios de sus discípulos: Platón, Jenofonte, Aristipo y Antístenes, sobre todo. Tales testimonios no son convergentes, por lo que no resulta fácil conocer cuál fue el verdadero pensamiento de Sócrates.

Muerte

El envenenamiento por cicuta era un método empleado habitualmente por los griegos para ejecutar las sentencias de pena de muerte. Sócrates fue juzgado y, declarado culpable, cumplió esta pena en el año 399 a. C.
Murió a los 70 años de edad, aceptando serenamente esta condena, método elegido por un tribunal que le juzgó por no reconocer a los dioses atenienses y corromper a la juventud. Según relata Platón en la Apología que dejó de su maestro, éste pudo haber eludido la condena, gracias a los amigos que aún conservaba, pero prefirió acatarla y morir. Realmente le juzgaron porque dos de sus discípulos fueron tiranos que atentaron contra Atenas.
A su muerte surgen las escuelas socráticas, la Academia Platónica, las menores, dos de moral y dos de dialéctica, que tuvieron en común la búsqueda de la virtud a través del conocimiento de lo bueno
Platón no pudo asistir a los últimos instantes y éstos fueron reconstituidos en el Fedón, según la narración de varios discípulos. Aquí está el paso que describe los síntomas:
Él paseó, y cuando dijo que le pesaban las piernas, se tendió boca arriba, pues así se lo había aconsejado el individuo. Y al mismo tiempo el que le había dado el veneno lo examinaba cogiéndole de rato en rato los pies y las piernas, y luego, apretándole con fuerza el pie, le preguntó si lo sentía, y él dijo que no. Y después de esto hizo lo mismo con sus pantorrillas, y ascendiendo de este modo nos dijo que se iba quedando frío y rígido. Mientras lo tanteaba nos dijo que, cuando eso le llegara al corazón, entonces se extinguiría.
Ya estaba casi fría la zona del vientre, cuando descubriéndose, pues se había tapado, nos dijo, y fue lo último que habló:
-Critón, le debemos un gallo a Asclepio. Así que págaselo y no lo descuides.
-Así se hará, dijo Critón. Mira si quieres algo más.
Pero a esta pregunta ya no respondió, sino que al poco rato tuvo un estremecimiento, y el hombre lo descubrió, y él tenía rígida la mirada. Al verlo, Critón le cerró la boca y los ojos.
Este fue el fin, Equécrates, que tuvo nuestro amigo, el mejor hombre, podemos decir nosotros, de los que entonces conocimos, y, en modo muy destacado, el más inteligente y el más justo.
Fedón 117e-118c.

El problema de las fuentes

Dado que Sócrates no escribió ninguna obra, nos podemos acercar a su figura por medio de cuatro fuentes:
  1. Los diálogos de Platón como material más importante.
  2. Los escritos de Jenofonte en los que habla de Sócrates, los cuales, no obstante, contienen errores históricos.
  3. La comedia de Aristófanes , Las nubes , que fue escrita cuando Sócrates tenía solamente 41 años, ridiculizándolo y colocándolo en el lugar de los sofistas .
  4. Y finalmente, las menciones de Aristóteles a lo largo de todas sus obras; no lo conoció directamente pero tradicionalmente se considera que su recuento es el más objetivo.

Descripción

Sócrates nació en Atenas el año 470 a. C. y murió en el 399 a. C. Hijo de un escultor y una comadrona, recibió una educación tradicional: literatura, música y gimnasia. Más tarde se familiarizó con la dialéctica y la retórica de los sofistas. Al principio, Sócrates siguió el trabajo de su padre; realizó un conjunto de estatuas de las tres Gracias, que estuvieron en la entrada de la Acrópolis hasta el siglo II a. C. Durante la guerra del Peloponeso contra Esparta, sirvió como hoplita con gran valor en las batallas de Potidea en el 432-430 a. C., Delio en el 424 a. C., y Anfípolis en el 422 a. C
Era de pequeña estatura, vientre prominente, ojos saltones y nariz exageradamente respingona. Su figura era motivo de chanza. Alcibíades lo comparó con los silenos, los seguidores ebrios y lascivos de Dioniso. Platón consideraba digno de ser rememorado el día en que le lavó los pies y le puso sandalias, y Antifón, el sofista, decía que ningún esclavo querría ser tratado como él se trataba a sí mismo. Llevaba siempre la misma capa, y era tremendamente austero en cuanto a comida y bebida.
Fue el verdadero iniciador de la filosofía en cuanto que le dio su objetivo primordial de ser la ciencia que busca en el interior del ser humano. El método de Sócrates era dialéctico: después de plantear una proposición analizaba las preguntas y respuestas suscitadas por la misma. Sócrates describió el alma como aquello en virtud de lo cual se nos califica de sabios o de locos, buenos o malos, una combinación de inteligencia y carácter.
Tuvo gran influencia en el pensamiento occidental, a través de la obra de su discípulo Platón.
Creía en la superioridad de la discusión sobre la escritura y, por lo tanto, pasó la mayor parte de su vida de adulto en los mercados y plazas públicas de Atenas, iniciando diálogos y discusiones con todo aquel que quisiera escucharle, a quienes solía responder mediante preguntas. Privilegió un método, al cual denominó (probablemente evocando a su madre partera) mayéutica, es decir, lograr que el interlocutor descubra sus propias verdades.
Fue obediente con las leyes de Atenas, pero evitaba la política. Creía que podría servir mejor a su país dedicándose a la filosofía. No escribió ningún libro ni tampoco fundó una escuela regular de filosofía. Todo lo que se sabe con certeza sobre sus enseñanzas se extrae de la obra de Platón, que atribuyó sus propias ideas a su maestro. Platón describió a Sócrates escondiéndose detrás de una irónica profesión de ignorancia, conocida como ironía socrática, con gran ingenio y agudeza mental.
La base de sus enseñanzas y lo que inculcó, fue la creencia en una comprensión objetiva de los conceptos de justicia, amor y virtud, y el conocimiento de uno mismo. Creía que todo vicio es el resultado de la ignorancia y que ninguna persona desea el mal; a su vez, la virtud es conocimiento y aquellos que conocen el bien actuarán de manera justa. Su lógica hizo hincapié en la discusión racional y la búsqueda de definiciones generales. En este sentido influyó en sus discípulo Platón y, a través de él, en Aristóteles.
Otro pensador y amigo influenciado por Sócrates fue Antístenes, el fundador de la escuela cínica de filosofía. Sócrates también fue maestro de Arístipo, que fundó la filosofía cirenaica de la experiencia y el placer, de la que surgió la filosofía más elevada de Epicuro. Tanto para los estoicos como el filósofo griego Epicteto, para el filósofo romano Séneca el Viejo como para el emperador romano Marco Aurelio, Sócrates representó la personificación y la guía para alcanzar una vida superior.

lunes, 26 de mayo de 2014

SÓCRATES

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjlfSVqFZkFDwyog73t5rrAJDB_uUCcGMuTXSPgqg-PXfbqDEW1VwMasI-mGqK5ASKd6_34mviJGR9Wsay6oiGM52vCn4nRiDgveSlTHwvGhyphenhyphenDRK1K-9mZ6linYikAOM7zNN4fZqbnSjhg/s1600/Socrates_Portrait_400.jpg
Fue Sócrates (470-399 aC) el autor del célebre aforismo «sólo sé que no sé nada». A este filósofo de la antigua Grecia sus conciudadanos le apodaron "el tábano de Atenas" pues no paraba de incordiarles con preguntas y más preguntas. Hay quienes dudan de la ironía socrática en el sentido de que tuviera poco que ver con su humildad y fuera más bien un rasgo de su arrogancia que dejaba en evidencia la incongruencia de sus contertulios. A esto de preguntar y preguntar escudándose en una pretendida ignorancia se lo conoce como la mayeútica. Este método inductivo le permitía a Sócrates llevar a sus alumnos a que resolvieran los problemas a través de sus propias conclusiones y no a través del conocimiento aprendido. La mayéutica supone la idea de que la verdad está oculta en el interior de uno mismo. ¿Recuerdas el significado de aletheia? La verdad es algo que se nos desvela, es decir, que podemos ver sólo cuando retiramos el velo que nos la oculta. Tan convencido estaba Sócrates de la bondad de su método que no escribió ninguna obra porque creía que cada uno debía desarrollar sus propias ideas. Desconfiaba de la palabra escrita pero paradójicamente conocemos de sus pensamientos a trvés de sus discípulos. Si de entre todos los filósofos griegos he elegido empezar a hablarte de Sócrates, es porque fue el protagonista de uno de los episodios más trágicos de la historia de la filosofía,... y de la democracia. A los 70 años de edad, nuestro filósofo fue juzgado y declarado culpable de no reconocer a los dioses y corromper a la juventud. La condena era la pena de muerte. Pudo eludirla, según Platón, si partía hacia el destierro. Pero Sócrates eligió acatarla y tomó la cicuta que era el método elegido por el tribunal que le juzgó. La muerte de Sócrates fue una decisión democrática, lo que marcó la desconfianza de Platón hacia dicho sistema. Pero eso ya es otra historia.